Respuesta rápida: ¿merece la pena el lavavajillas mejor valorado?
Tener lavavajillas sí merece la pena si lo usas lleno y con el programa eco, pero el «mejor valorado» de una tienda no es automáticamente el mejor para tu casa. La nota media mezcla opiniones de gente con cocinas, aguas y costumbres distintas, y a veces ni siquiera sabes si quien opina lo compró. Lo que sí puedes comparar con datos oficiales es la etiqueta energética europea, con escala de la A a la G desde marzo de 2021: consumo en kWh por cada 100 ciclos, litros por lavado, duración del programa eco, capacidad en cubiertos y ruido en decibelios. Con esos cinco datos, el hueco medido de tu cocina y la disponibilidad de servicio técnico y repuestos decides mucho mejor que con las estrellas.
Un dato que pone las cosas en su sitio: con un precio de ejemplo de 0,18 €/kWh y unos 220 lavados al año, pasar de un modelo de 13 cubiertos de clase D a uno de clase B ahorra del orden de 8 € al año en electricidad. La clase energética importa, pero bastante menos que acertar con el tamaño, el ruido y la fiabilidad. Más abajo tienes las cuentas completas para que las rehagas con tu tarifa.
Qué significa de verdad «mejor valorado» en una tienda
Cuando buscas «lavavajillas mejor valorado», lo que encuentras casi siempre es una ordenación por nota media de opiniones en un marketplace o en la web de una cadena de electrodomésticos. Es una señal útil, pero con límites que conviene conocer antes de fiarte de ella, sobre todo en un aparato que vas a tener instalado muchos años.
Nota media y número de opiniones, siempre juntos
Una media casi perfecta sobre un puñado de opiniones dice muy poco: basta con que unos pocos compradores contentos escriban durante la primera semana para que el producto aparezca arriba del todo. Una media algo más baja sobre cientos o miles de opiniones es mucho más estable y, en general, más fiable. Si la tienda permite ordenar por «más valorados», mira siempre cuántas opiniones hay detrás y desde cuándo se recogen.
Fíjate también en las fechas. Las opiniones escritas a los pocos días de recibir el aparato hablan de la entrega, del montaje y de los primeros lavados, no de lo que pasa al segundo o al tercer año, que es cuando suelen aparecer las fugas, los códigos de error o los problemas con la bomba de desagüe. Si puedes filtrar por antigüedad, lee también las más viejas.
Opiniones de compra comprobada frente a opiniones abiertas
No todas las opiniones valen lo mismo. Algunas plataformas marcan las que proceden de una compra comprobada en su propia tienda; otras dejan opinar a cualquiera que tenga una cuenta. En España, la ley considera práctica engañosa afirmar que las reseñas proceden de personas que han usado o comprado el producto sin tomar medidas razonables y proporcionadas para comprobarlo, y también añadir o encargar reseñas falsas o distorsionar las reales para promocionar un producto (artículo 27, apartados 7 y 8, de la Ley 3/1991, de Competencia Desleal). La Directiva (UE) 2019/2161, conocida como directiva Ómnibus, obliga además a las tiendas que muestran opiniones a informar de si comprueban que proceden de compradores reales y de cómo lo hacen.
En la práctica, busca la marca de compra comprobada o su equivalente, lee la explicación de la tienda sobre cómo recoge las opiniones y desconfía de los productos con muchas opiniones calcadas, muy cortas y publicadas en pocos días. Tampoco confundas la valoración del vendedor (rapidez del envío, trato) con la del producto.
Cuidado con las fichas que mezclan referencias
Los fabricantes venden muchas variantes casi idénticas de un mismo lavavajillas: cambia el color del frontal, un programa, la tercera bandeja o el mercado de destino, y cambia la referencia. Algunas tiendas agrupan todas esas variantes en una sola ficha y suman sus opiniones, de modo que la nota puede venir de un modelo distinto del que vas a recibir. Antes de comprar, copia el identificador exacto del modelo, que aparece en la ficha técnica y en la etiqueta energética, y compruébalo en la base de datos europea EPREL, que explicamos más abajo.
Lee primero las opiniones negativas
Las opiniones de una estrella son las más útiles si las lees buscando patrones, no casos aislados. Un comprador enfadado porque el transportista no subió el aparato no te dice nada del lavavajillas. En cambio, si varias personas describen el mismo fallo (la puerta que no cierra bien con el panel de madera, la cesta superior que se descuelga, restos de detergente sin disolver, un código de error concreto a los pocos meses), eso sí es información sobre el producto. Fíjate también en cómo respondió el servicio técnico: en un electrodoméstico que se instala y se usa durante años, la posventa pesa tanto como la calidad de lavado.
Análisis de laboratorio frente a opiniones de usuarios
Las opiniones de usuarios no miden el consumo ni la eficacia de lavado con un método común; para eso existen los ensayos de laboratorio. En España, la OCU mantiene un comparador de lavavajillas con modelos analizados en laboratorio, con parte de los resultados reservada a sus socios. Si tienes acceso, úsalo como complemento: una buena puntuación de laboratorio junto a una buena media de usuarios con muchas opiniones es la combinación que más confianza da.
Una nota alta con pocas opiniones es un indicio. Una nota alta con muchas opiniones de compra comprobada, más la etiqueta energética y el hueco medido, ya es una decisión.
La etiqueta energética actual: de la A a la G desde marzo de 2021
Si todavía ves anuncios o comparativas que hablan de lavavajillas «A+++», están desfasados. La etiqueta con clases de A+++ a D dejó de usarse el 1 de marzo de 2021, cuando empezó a aplicarse el Reglamento Delegado (UE) 2019/2017. Ese reglamento reescaló la clasificación a una escala de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente) y cambió la forma de medir: la clase se calcula sobre el programa eco y el consumo se expresa por cada 100 ciclos de lavado.
No existe una tabla oficial de equivalencias entre la escala antigua y la nueva, precisamente porque cambió el método. Un aparato que antes lucía A+++ puede aparecer hoy con una letra intermedia sin haber empeorado en nada. Por eso, si comparas un modelo actual con otro de hace años, compara kWh y litros, no letras.
Qué datos trae la etiqueta de un lavavajillas
- Código QR que lleva a la ficha del modelo en la base de datos europea de productos (EPREL).
- Marca e identificador del modelo: el dato que necesitas para no confundir variantes.
- Clase de eficiencia energética, de la A a la G.
- Consumo de energía del programa eco en kWh por 100 ciclos, redondeado al número entero.
- Capacidad asignada en cubiertos, es decir, cuántos servicios completos caben en un lavado.
- Consumo de agua del programa eco en litros por ciclo, con un decimal.
- Duración del programa eco, en horas y minutos.
- Ruido en dB(A) y su clase de ruido, de la A a la D.
Cómo usar EPREL para comparar modelos
EPREL es la base de datos pública de la Unión Europea donde los fabricantes registran la etiqueta y la ficha de información de cada modelo. Puedes escanear el QR de la etiqueta o buscar por marca e identificador. Te sirve para tres cosas: confirmar que la etiqueta que muestra la tienda corresponde de verdad al modelo que vende, ver los datos exactos en lugar del resumen de un banner publicitario y comparar dos modelos con la misma vara de medir. La Comisión Europea explica qué significa cada dato en su página sobre lavavajillas eficientes.
Cómo se calcula la clase y por qué no debes comparar letras entre tamaños
La clase sale del índice de eficiencia energética (IEE), que compara el consumo real del programa eco con un consumo de referencia que depende de la capacidad. El anexo IV del reglamento fija esa referencia en 0,025 × cubiertos + 1,350 kWh por ciclo para aparatos de 10 cubiertos o más y más de 50 cm de ancho, y en 0,090 × cubiertos + 0,450 kWh por ciclo para los de 9 cubiertos o menos, o de 50 cm de ancho o menos. Cuanto más bajo el IEE, mejor la letra: A por debajo de 32; B de 32 a menos de 38; C de 38 a menos de 44; D de 44 a menos de 50; E de 50 a menos de 56; F de 56 a menos de 62, y G a partir de 62.
Traducido a kWh por 100 ciclos, estos son los umbrales para tres formatos habituales. Son cálculos nuestros a partir de la fórmula del reglamento, redondeados a un decimal, para que puedas situar cualquier etiqueta que veas en una tienda:
| Clase | IEE | 60 cm, 13 cubiertos | 45 cm, 10 cubiertos | Compacto, 6 cubiertos |
|---|---|---|---|---|
| A | menos de 32 | menos de 53,6 kWh | menos de 43,2 kWh | menos de 31,7 kWh |
| B | 32 a 38 | 53,6 a 63,7 kWh | 43,2 a 51,3 kWh | 31,7 a 37,6 kWh |
| C | 38 a 44 | 63,7 a 73,7 kWh | 51,3 a 59,4 kWh | 37,6 a 43,6 kWh |
| D | 44 a 50 | 73,7 a 83,8 kWh | 59,4 a 67,5 kWh | 43,6 a 49,5 kWh |
| E | 50 a 56 | 83,8 a 93,8 kWh | 67,5 a 75,6 kWh | 49,5 a 55,4 kWh |
| F | 56 a 62 | 93,8 a 103,9 kWh | 75,6 a 83,7 kWh | 55,4 a 61,4 kWh |
| G | 62 o más | 103,9 kWh o más | 83,7 kWh o más | 61,4 kWh o más |
Consumo del programa eco por cada 100 ciclos. Cada tramo incluye el valor inicial y excluye el final. Fuente: fórmula del anexo IV del Reglamento Delegado (UE) 2019/2017; cálculo propio.
Dos consecuencias prácticas. La primera: un compacto de clase A gasta menos energía por lavado que un 60 cm de clase A, pero también lava bastante menos vajilla. Si dudas entre tamaños, divide los kWh por ciclo entre los cubiertos: un 60 cm de 13 cubiertos con 60 kWh/100 ciclos gasta unos 0,046 kWh por cubierto; un compacto de 6 cubiertos con 35 kWh/100 ciclos, unos 0,058. La segunda: el Reglamento (UE) 2019/2022 de ecodiseño prohíbe vender lavavajillas con un IEE de 63 o más desde marzo de 2021 y, desde el 1 de marzo de 2024, exige un IEE inferior a 56 a los de hasta 10 cubiertos. En la práctica, un modelo nuevo de 45 cm o compacto no puede estar por debajo de la clase E.
El ruido en la etiqueta: cómo interpretar los decibelios
El ruido aparece en la etiqueta en dB(A), medido con el programa eco, junto con una clase de la A a la D. El anexo II del Reglamento Delegado (UE) 2019/2017 define estas clases, que en la etiqueta se leen así, con el valor redondeado al número entero:
| Clase de ruido | Valor en la etiqueta | Encaja bien en |
|---|---|---|
| A | menos de 39 dB(A) | Cocina abierta al salón, pisos pequeños, lavados de noche |
| B | de 39 a 44 dB(A) | Cocina abierta o uso nocturno con la puerta de la cocina cerrada |
| C | de 45 a 50 dB(A) | Cocina cerrada y uso sobre todo de día |
| D | 51 dB(A) o más | Cocina cerrada y alejada de dormitorios |
Clases: anexo II del Reglamento Delegado (UE) 2019/2017. La columna de uso es orientación nuestra.
Dos detalles ayudan a leer el número. El decibelio es una escala logarítmica: unos 3 dB más equivalen a duplicar la energía sonora, y unos 10 dB más se perciben aproximadamente como el doble de ruido. Entre un modelo de 42 dB y otro de 48 dB la diferencia se nota con claridad en una cocina abierta. Además, el dato de la etiqueta corresponde al programa eco: los programas intensivos o el vaciado pueden sonar más, y algunos fabricantes ofrecen programas silenciosos o nocturnos que alargan el lavado para bajar el ruido.
Si tu cocina está abierta al salón, o si pones el lavavajillas por la noche en un piso pequeño, el ruido es el criterio en el que más merece la pena invertir. En una cocina cerrada con puerta, un modelo de clase C suele ser suficiente, y ese dinero rinde más en capacidad o en protección antifugas.
Consumo real y ahorro: las cuentas con números
Aquí es donde más se exagera. Es habitual leer que un lavavajillas eficiente ahorra cientos de euros al año en la factura. Con los datos de la etiqueta puedes comprobar por ti mismo que no es así, y que el gasto total anual de un lavavajillas moderno en programa eco es bastante modesto.
Cuánto gasta un lavavajillas al año con el programa eco
La Comisión Europea calcula que un lavavajillas vendido en 2020 consumía de media unos 174 kWh al año, alrededor de 0,8 kWh por ciclo, y unos 10 litros de agua por lavado (Comisión Europea, página de lavavajillas). Esa media implica algo más de 200 lavados al año, así que en los ejemplos de esta guía usamos 220 ciclos al año (unos cuatro lavados por semana) y un precio de ejemplo de 0,18 €/kWh con impuestos. Tu precio real está en tu factura: si pagas más o menos, escala el resultado en la misma proporción.
La cuenta es sencilla: kWh por 100 ciclos ÷ 100 × lavados al año × precio del kWh. Un modelo de 13 cubiertos que marca 80 kWh/100 ciclos (clase D) consume 0,8 kWh por lavado; con 220 lavados son 176 kWh al año, unos 31,7 € con el precio de ejemplo.
| Clase (valor de ejemplo) | kWh / 100 ciclos | kWh al año | Coste al año | Ahorro anual frente a D | Ahorro en 10 años |
|---|---|---|---|---|---|
| D | 80 | 176 | 31,7 € | — | — |
| C | 70 | 154 | 27,7 € | 4,0 € | 40 € |
| B | 60 | 132 | 23,8 € | 7,9 € | 79 € |
| A | 52 | 114,4 | 20,6 € | 11,1 € | 111 € |
Ejemplo para un lavavajillas de 60 cm y 13 cubiertos, programa eco, 220 lavados al año y 0,18 €/kWh. Los consumos son valores de ejemplo dentro de cada clase, no modelos concretos. Cálculo propio.
¿Compensa pagar más por una clase mejor?
Solo por la luz, pocas veces. Si el modelo de clase A cuesta 150 € más que uno equivalente de clase D, con estos números tardarías más de 13 años en recuperar la diferencia (150 ÷ 11,1 ≈ 13,5 años), y eso suponiendo que el aparato dure tanto. Si la diferencia de precio es de 30 o 40 €, sí se amortiza dentro de su vida útil. La conclusión razonable: no pagues un sobreprecio grande solo por la letra. Págalo si el modelo más eficiente, además, es más silencioso, lava mejor, tiene la capacidad que necesitas o te da más confianza en fiabilidad y repuestos.
La cuenta cambia si lavas mucho (familias numerosas, dos lavados diarios) o si tu kWh es caro: con 440 lavados al año, todas las diferencias de la tabla se duplican. Y cambia en sentido contrario si vives solo y pones el lavavajillas dos veces por semana: con unos 104 lavados al año, la diferencia entre un clase D y un clase A se queda en torno a 5 € anuales.
Agua: lavavajillas frente a fregar a mano
El reglamento de ecodiseño obliga a los fabricantes a explicar en el manual que, usado según sus instrucciones, un lavavajillas consume normalmente menos energía y agua que lavar la misma vajilla a mano. La Comisión Europea lo ilustra con un orden de magnitud: fregar a mano puede llevar unos 20 litros, mientras que un lavavajillas eficiente usa alrededor de 9 litros para hasta 15 cubiertos (fuente). El ahorro real depende de cómo friegues tú: con el grifo abierto todo el rato, la diferencia se dispara; con barreño y aclarado rápido, es menor.
Entre dos lavavajillas, en cambio, el agua pesa poco en euros. Un modelo que gasta 11 litros por ciclo frente a otro de 9 litros consume 440 litros más al año con 220 lavados, menos de medio metro cúbico. Con un precio de ejemplo de 2 € por metro cúbico (abastecimiento y saneamiento juntos; mira tu recibo), es menos de un euro al año. Donde sí se nota el agua es en la comparación con fregar a mano y en la energía, porque buena parte de lo que gasta el aparato se va en calentarla.
Lo que dispara el consumo aunque tengas un clase A
- Los programas intensivos o de alta temperatura. La etiqueta mide solo el programa eco. El reglamento obliga a que el manual indique la duración y el consumo de energía y agua de cada programa, y a advertir de que los valores de los programas distintos del eco son solo orientativos: consúltalos.
- Enjuagar los platos antes. El manual debe advertir de que el prelavado aumenta el consumo de agua y energía y de que no se recomienda. Basta con retirar los restos sólidos con una espátula o una servilleta.
- Los lavados a medio llenar. Los consumos de la etiqueta se miden a plena carga, y las instrucciones deben indicar que cargar el aparato hasta su capacidad ahorra agua y energía.
- Usar el programa rápido a diario. Es cómodo para vajilla poco sucia, pero para suciedad normal el programa más eficiente en energía y agua combinadas es el eco, y así debe constar en el manual.
El programa eco tarda más porque lava a menor temperatura durante más tiempo. Esa lentitud no es un defecto del aparato: es la forma de gastar menos.
Capacidad y formato: integrable, libre instalación, 45 cm o compacto
Antes de mirar una sola opinión, mide. El formato lo decide tu cocina, no la clasificación de una tienda, y un error de centímetros convierte el mejor valorado en un problema.
Capacidad en cubiertos
El reglamento define el cubierto tipo como el conjunto de piezas de vajilla que corresponde a una persona, sin contar los utensilios de servir. Los lavavajillas de 60 cm de ancho se mueven normalmente entre 12 y 16 cubiertos; los de 45 cm, en torno a 9 a 11; los compactos de encimera, alrededor de 6. Como orientación práctica: para una o dos personas que cocinan poco, un 45 cm o un compacto; para tres o más, o si cocinas a diario con ollas y sartenes, un 60 cm. Un aparato grande medio vacío gasta más por plato que uno pequeño lleno, y uno pequeño que te obliga a poner dos lavados al día tampoco ahorra.
Integrable, con panel visible o de libre instalación
- Totalmente integrable: va dentro del mueble de cocina y la puerta se forra con un panel igual al resto. Los mandos quedan en el canto superior de la puerta, invisibles con ella cerrada; muchos modelos proyectan una luz en el suelo o avisan con un pitido al terminar.
- Integrable con panel visible (a menudo llamado semi-integrable): también se integra en el mueble, pero el panel de mandos queda a la vista en el frontal.
- De libre instalación: lleva su propia carcasa y encimera y se coloca en cualquier hueco con toma de agua y desagüe. Algunos permiten retirar la tapa para meterlos bajo la encimera; comprueba en el manual que tu modelo lo admite.
La altura importa tanto como el ancho. Los integrables se diseñan para huecos bajo encimera y tienen patas regulables dentro de un rango; el zócalo del mueble y el grosor del panel decorativo tienen que casar con la puerta. Si cambias un integrable por otro, mide el hueco de alto, ancho y fondo y compáralo con las cotas de instalación del manual del modelo que te interesa, no con la ficha comercial resumida.
| Formato | Ancho habitual | Capacidad habitual | Para quién | A tener en cuenta |
|---|---|---|---|---|
| Libre instalación | 60 cm | 12 a 16 cubiertos | Pisos de alquiler, cocinas sin hueco preparado, familias | Queda a la vista; comprueba si admite quitar la tapa |
| Integrable | 60 cm | 12 a 16 cubiertos | Cocinas nuevas o reformas | Montaje más delicado: panel, bisagras y cotas del hueco |
| Estrecho (libre o integrable) | 45 cm | 9 a 11 cubiertos | Cocinas estrechas, una o dos personas | Las ollas y bandejas grandes caben peor |
| Compacto de encimera | en torno a 55 cm | alrededor de 6 cubiertos | Estudios, segundas residencias, cocinas sin hueco | Ocupa encimera; algunos funcionan con depósito de agua |
Rangos orientativos del mercado; la cifra exacta de cada modelo está en su etiqueta y en EPREL.
Programas y funciones que de verdad se usan
Las fichas comerciales presumen de ocho, diez o más programas, pero en el día a día casi todo el mundo usa dos o tres. Estos son los que importan y lo que dice la normativa sobre ellos.
El programa eco
Desde marzo de 2021, todo lavavajillas doméstico vendido en la Unión Europea debe tener un programa llamado exactamente «eco», pensado para vajilla con suciedad normal. Es el programa con el que se miden la etiqueta y los requisitos de ecodiseño. El reglamento exige que sea el programa por defecto si el aparato selecciona o recuerda el programa de forma automática y, si no, que se pueda elegir directamente sin ajustes previos de temperatura o carga. También prohíbe llamar a otros programas «normal», «diario», «habitual» o «estándar», para que nadie lo confunda con el programa de referencia. Suele ser el más largo de todos, a menudo por encima de las tres horas: lo verás en la propia etiqueta.
Rápido, intensivo y automático
El programa rápido sirve para cargas poco sucias y para cuando necesitas la vajilla pronto. El intensivo, para ollas y bandejas con restos pegados; gasta más, así que resérvalo para cuando haga falta. Los programas automáticos usan sensores, normalmente de turbidez del agua, para ajustar el lavado a la suciedad que detectan; funcionan bien con cargas mixtas, pero su consumo no es el que marca la etiqueta.
Media carga y zonas de lavado
Algunos modelos permiten lavar solo la cesta superior o la inferior, o reforzar una zona concreta. Es útil si de verdad no llegas a llenarlo, pero un lavado a media carga gasta proporcionalmente más por plato que uno completo. Si te pasa a menudo, quizá te conviene un formato más pequeño.
Inicio diferido, conectividad y otros extras
- Inicio diferido: permite programar el lavado en las horas de luz más barata si tu tarifa discrimina por horas. El reglamento limita el aplazamiento a 24 horas como máximo y el consumo durante esa espera a 4 W.
- Consumo en reposo: apagado o en modo preparado no puede superar 0,50 W (1,00 W si muestra información en pantalla), y el aparato debe pasar solo a ese modo como tarde 15 minutos después de terminar.
- Wifi y app: la conexión a la red debe venir desactivada de fábrica y poder activarse y desactivarse, con un consumo en espera en red de 2 W como máximo. Es útil para avisos y programas adicionales, pero no imprescindible.
- Tercera bandeja: una cesta plana arriba para cubiertos y utensilios largos. Libera espacio abajo y se agradece a diario.
- Protección antifugas (lo que muchas marcas llaman aquastop): corta la entrada de agua si detecta una fuga. Muy recomendable en integrables, donde una fuga puede pasar desapercibida bajo el mueble.
- Apertura automática de la puerta al final: algunos modelos entreabren la puerta para mejorar el secado. Comprueba que no choque con el tirador de un mueble contiguo.
- Cesta superior regulable en altura: permite meter platos grandes abajo o copas altas arriba sin pelearte con la carga.
Instalación y mantenimiento: lo que alarga la vida del aparato
Un buen lavavajillas mal instalado o sin mantenimiento lava peor que uno modesto bien cuidado. El reglamento de ecodiseño obliga a que el manual de usuario esté disponible en la web del fabricante y explique la instalación correcta, el uso de detergente, sal y abrillantador, la limpieza periódica y la prevención de la cal, la revisión de los filtros y el significado de los códigos de error. Descárgalo antes de comprar: también te dará las cotas del hueco.
Antes de que llegue el aparato
- Toma de agua con llave de paso accesible. La mayoría se conectan a agua fría; algunos admiten agua caliente, pero solo si el manual lo permite expresamente.
- Desagüe a un sifón o a una toma de desagüe a la altura que indique el fabricante, sin estrangular ni doblar la manguera.
- Enchufe propio y cercano. Los fabricantes suelen desaconsejar alargadores y regletas, porque el aparato calienta el agua con una resistencia de bastante potencia.
- Nivelación. Un aparato desnivelado puede cerrar mal, gotear por la puerta o dejar agua en la cuba.
- Retirada del aparato viejo. Cuando compras uno nuevo, la tienda está obligada a aceptar gratis el aparato usado equivalente, tanto en el punto de venta como en la entrega a domicilio (artículo 22 del Real Decreto 110/2015 sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos).
Sal regeneradora y dureza del agua
El descalcificador del lavavajillas necesita sal regeneradora para funcionar. Si el agua de tu zona es dura, algo frecuente en muchas partes de España, sin sal verás vasos blanquecinos y la cal acabará depositándose en la resistencia. Configura el nivel de dureza en el aparato según el dato de tu compañía de aguas, que suele figurar en su web o en el recibo, y rellena el depósito de sal cuando se encienda el aviso. Las pastillas «todo en uno» llevan componentes que sustituyen en parte a la sal, pero con aguas muy duras muchos fabricantes recomiendan seguir usándola: haz lo que diga tu manual.
Abrillantador y detergente
El abrillantador ayuda a que el agua escurra y la vajilla salga seca y sin marcas; la dosis se regula en el propio aparato. Con el detergente, más no es mejor: una dosis excesiva deja restos y una escasa deja suciedad. Usa la cantidad que indica el fabricante del detergente para tu dureza de agua y tu tamaño de carga, y no eches nunca lavavajillas de fregar a mano en el aparato, porque genera espuma y puede provocar fugas.
El filtro: cinco minutos que evitan averías
En el fondo de la cuba hay un filtro que retiene los restos de comida. Si se colmata, el agua circula peor, la vajilla sale sucia y la bomba sufre. Sácalo, acláralo bajo el grifo y vuelve a colocarlo bien encajado con la frecuencia que indique el manual; si usas mucho el aparato o no retiras los restos grandes antes de cargar, hazlo más a menudo. Revisa también de vez en cuando que los orificios de los brazos aspersores no estén obstruidos y limpia la junta de la puerta con un paño húmedo.
Cómo cargarlo para que lave bien
- Platos en la cesta inferior, con la cara sucia hacia el centro; vasos y tazas arriba, boca abajo y ligeramente inclinados.
- Nada que tape los brazos aspersores ni el dosificador de detergente.
- Cuchillos con la hoja hacia abajo en el cesto de cubiertos o planos en la tercera bandeja.
- Fuera la madera, el hierro fundido, el cristal pintado a mano y cualquier utensilio que su fabricante no declare apto para lavavajillas.
- Llénalo hasta su capacidad sin apretujar: la carga completa es la que da los consumos de la etiqueta.
Garantía, reparación y piezas de recambio
Un lavavajillas debería durar muchos años, así que lo que pasa cuando falla forma parte de la decisión de compra. Aquí la ley española y la europea te dan más protección de la que suele anunciarse en las fichas.
Garantía legal de 3 años
Si compras un lavavajillas nuevo a una empresa, el vendedor responde de las faltas de conformidad que se manifiesten en los tres años siguientes a la entrega (artículo 120 del texto refundido de la ley general de defensa de los consumidores y usuarios, en la redacción del Real Decreto-ley 7/2021, aplicable a compras desde el 1 de enero de 2022). Durante los dos primeros años se presume, salvo prueba en contrario, que el defecto ya existía en la entrega (artículo 121). Una garantía comercial del fabricante que amplíe esos plazos es un extra, no un sustituto de la legal.
En un aparato de segunda mano comprado a un profesional, el plazo puede pactarse más corto, pero nunca por debajo de un año desde la entrega. Entre particulares no rige esta garantía de consumo, sino las reglas generales del Código Civil sobre defectos ocultos.
Piezas de recambio: 7 y 10 años por norma europea
El Reglamento (UE) 2019/2022 obliga, desde el 1 de marzo de 2021, a que fabricantes, importadores o representantes autorizados mantengan piezas de recambio disponibles durante años después de dejar de comercializar un modelo:
- Al menos 7 años desde la introducción en el mercado de la última unidad del modelo, para reparadores profesionales: motor, bomba de circulación y de desagüe, calentadores y elementos calefactores (incluidas las bombas de calor), mangueras, válvulas, filtros y aquastops, piezas estructurales e interiores de la puerta, placas electrónicas, pantallas, interruptores de presión, termostatos y sensores, y el software y firmware.
- Al menos 10 años, también para el usuario final: bisagras y juntas de la puerta, otras juntas, brazos aspersores, filtros de desagüe, soportes interiores y accesorios de plástico como cestas y tapas.
Esas piezas deben poder cambiarse con herramientas corrientes y sin dañar el aparato, y el fabricante tiene que entregarlas en un máximo de 15 días laborables desde el pedido. La lista de piezas del segundo grupo, con el procedimiento para pedirlas y las instrucciones de reparación, debe estar publicada en la web del fabricante desde que el modelo sale al mercado. En España, además, el artículo 127 bis de la misma ley de consumidores obliga al productor a garantizar un servicio técnico adecuado y repuestos durante un mínimo de diez años desde que el bien deja de fabricarse.
Consejo práctico: antes de comprar, entra en la web del fabricante y busca la tienda de recambios o el servicio técnico de ese modelo. Si encuentras cestas, filtros y juntas a la venta con su referencia, es buena señal. Si la marca no tiene servicio técnico en tu zona, esa buena valoración pierde mucho valor el día que algo falla.
Desistimiento: 14 días también para un lavavajillas comprado por internet
En una compra a distancia tienes 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones (artículos 102 a 108 del mismo texto refundido). Puedes comprobar el aparato como lo harías en una tienda, pero respondes de la pérdida de valor si lo manipulas más allá de lo necesario para establecer su naturaleza, características y funcionamiento (artículo 108.2), y en general te corresponde el coste directo de la devolución si la tienda te informó de ello. Con un aparato voluminoso, pregunta antes cómo gestionan la recogida y, si tienes dudas, no lo instales ni le montes el panel hasta estar seguro.
Antes de pagar por la mejor valoración, busca la tienda de recambios del fabricante: una cesta, un filtro o una junta a la venta con la referencia de tu modelo dicen más de su vida útil que cualquier nota media.
Entonces, ¿merece la pena? Veredicto y lista de comprobación
Nuestra opinión, con los datos de arriba: un lavavajillas merece la pena en casi cualquier hogar que genere vajilla a diario, porque ahorra tiempo y, bien usado, gasta menos agua que fregar a mano. Lo que no siempre merece la pena es pagar un sobreprecio por el primer puesto de un ranking de opiniones. El mejor valorado es un buen punto de partida para hacer la lista corta; la decisión se toma con la etiqueta, el hueco y la posventa.
Te compensa gastar más si…
- Tu cocina está abierta al salón o duermes cerca: paga por decibelios (clase de ruido A o B).
- Pones más de un lavado al día: la eficiencia se amortiza antes y la capacidad y la tercera bandeja se notan.
- Es un integrable en una cocina nueva: la protección antifugas y una buena red de servicio técnico valen lo que cuestan.
- El modelo más caro tiene manual y recambios fáciles de encontrar y el barato no.
No hace falta gastar más si…
- Vives solo o en pareja y lo pones dos o tres veces por semana: las diferencias de consumo entre clases son de pocos euros al año.
- Tu cocina es cerrada y lo usas de día: una clase de ruido C es razonable.
- El sobreprecio viene de programas que no vas a usar, pantallas o conectividad.
Lista de comprobación antes de comprar
- Mide el hueco (alto, ancho y fondo) y compáralo con las cotas de instalación del manual del modelo.
- Elige formato y capacidad según las personas de la casa y cómo cocináis.
- Copia el identificador exacto del modelo y búscalo en EPREL.
- Compara kWh por 100 ciclos, litros por ciclo, duración del eco y decibelios, no solo la letra.
- Mira cuántas opiniones hay, si son de compra comprobada y qué fallos se repiten en las negativas.
- Comprueba el servicio técnico en tu zona y los recambios del modelo en la web del fabricante.
- Pregunta por la entrega, la instalación, la retirada gratuita del aparato viejo y la recogida si desistes.
Si quieres ver precios del momento, puedes consultar los resultados de la búsqueda "lavavajillas" en Amazon para comparar precios y opiniones. Es un enlace de afiliado: si compras a través de él, Producto.Top puede recibir una comisión sin coste extra para ti (más información). Aplica a esos resultados los mismos filtros de esta guía.
¿Y la segunda mano o un compacto?
Un lavavajillas de segunda mano puede ser buena compra si es reciente, puedes verlo funcionar y encuentras recambios de su modelo; pide la referencia exacta y búscala antes de pagar. Evita los que no tengan el identificador legible o de los que no encuentres el manual. Si tu problema es el espacio y no el presupuesto, un compacto de encimera o un 45 cm resuelven la mayoría de los casos de una o dos personas, siempre que lo llenes antes de ponerlo.
Cómo hemos elaborado esta guía. No hemos ensayado lavavajillas en laboratorio ni recogido opiniones de usuarios propias, y por eso esta página no publica un ranking de modelos con notas ni precios: los precios de los electrodomésticos cambian cada semana y una lista sin verificar envejece mal. En su lugar te damos un método para evaluar cualquier modelo con datos oficiales. Las cifras proceden del Reglamento Delegado (UE) 2019/2017 sobre etiquetado energético, del Reglamento (UE) 2019/2022 sobre ecodiseño, de la información de la Comisión Europea sobre lavavajillas y de la normativa española de consumo; los cálculos de consumo son ejemplos propios con las hipótesis declaradas en cada caso. Una versión anterior de esta página incluía una tabla con modelos ficticios, cifras de ahorro sin base, anécdotas personales y referencias a la antigua etiqueta A+++ como si siguiera vigente; la hemos sustituido por completo.
Preguntas frecuentes sobre el lavavajillas mejor valorado
¿Cuál es el lavavajillas mejor valorado?
No hay uno universal: el primer puesto depende de la tienda, de cuántas opiniones tiene cada modelo y de si esas opiniones proceden de compras comprobadas. Úsalo para hacer la lista corta y decide con la etiqueta energética (kWh por 100 ciclos, litros por ciclo, decibelios y cubiertos), el hueco de tu cocina y la disponibilidad de servicio técnico y repuestos.
¿Sigue existiendo la etiqueta A+++ en los lavavajillas?
No. Desde el 1 de marzo de 2021 los lavavajillas llevan la etiqueta con escala de la A a la G del Reglamento Delegado (UE) 2019/2017. No hay una tabla oficial de equivalencias con la escala antigua porque cambió el método de medida, así que para comparar un modelo nuevo con uno antiguo fíjate en los kWh y los litros, no en la letra.
¿Cuánto gasta de luz un lavavajillas al año?
Depende del modelo y de cuántos lavados pongas. Como ejemplo, un modelo de 13 cubiertos con 80 kWh por 100 ciclos, usado 220 veces al año con el programa eco, consume 176 kWh: unos 31,7 € con un precio de ejemplo de 0,18 €/kWh. Los programas intensivos gastan más que el eco.
¿Compensa pagar más por un lavavajillas de clase A?
Solo por la luz, rara vez si el sobreprecio es grande. Con 220 lavados al año y 0,18 €/kWh, un clase A de 13 cubiertos ahorra del orden de 11 € al año frente a un clase D. Compensa si además es más silencioso, tiene la capacidad que necesitas o te da más confianza en fiabilidad y recambios.
¿Gasta menos agua un lavavajillas que fregar a mano?
Normalmente sí, si lo llenas y usas el programa eco. La Comisión Europea da como orden de magnitud unos 20 litros para fregar a mano frente a unos 9 litros de un lavavajillas eficiente para hasta 15 cubiertos. El reglamento de ecodiseño obliga a los fabricantes a indicarlo en el manual.
¿Cuántos decibelios tiene un lavavajillas silencioso?
En la etiqueta, la clase de ruido A corresponde a menos de 39 dB(A) y la B a valores de 39 a 44 dB(A). Para una cocina abierta al salón conviene apuntar a la A o la B; en una cocina cerrada que se usa de día, una clase C (45 a 50 dB(A)) suele bastar.
¿Qué capacidad de lavavajillas necesito?
Para una o dos personas que cocinan poco suele bastar un lavavajillas de 45 cm (unos 9 a 11 cubiertos) o un compacto de encimera (alrededor de 6). Para tres o más personas, o si cocinas a diario con ollas y sartenes, lo razonable es un 60 cm, que ronda los 12 a 16 cubiertos.
¿Es mejor un lavavajillas integrable o de libre instalación?
El integrable encaja si tienes un hueco bajo encimera y quieres que la puerta vaya forrada como el resto de la cocina; el de libre instalación, si vives de alquiler o no tienes mueble preparado. En ambos casos mide el hueco y compáralo con las cotas de instalación del manual del modelo.
¿Qué garantía tiene un lavavajillas nuevo en España?
Si lo compras nuevo a una empresa, tienes tres años de garantía legal de conformidad desde la entrega (artículo 120 del texto refundido de la ley de consumidores, tras el Real Decreto-ley 7/2021). Durante los dos primeros años se presume que el defecto ya existía al entregarlo. Una garantía comercial del fabricante se suma a la legal, no la sustituye.
¿Durante cuántos años hay piezas de repuesto para un lavavajillas?
El Reglamento (UE) 2019/2022 exige al menos 7 años de disponibilidad para las piezas destinadas a reparadores profesionales (motor, bombas, resistencia, electrónica, sensores) y al menos 10 años para las que puede cambiar el usuario (juntas, bisagras de la puerta, brazos aspersores, filtros, cestas), contados desde la última unidad comercializada del modelo, con entrega en un máximo de 15 días laborables. En España, el artículo 127 bis de la ley de consumidores exige además repuestos durante diez años desde que el producto deja de fabricarse.
¿Hay que enjuagar los platos antes de meterlos en el lavavajillas?
No. El reglamento de ecodiseño obliga a los fabricantes a advertir en el manual de que el prelavado aumenta el consumo de agua y energía y no se recomienda. Basta con retirar los restos sólidos antes de cargar.
¿Cada cuánto hay que limpiar el filtro del lavavajillas?
Con la frecuencia que indique el manual de tu modelo, que el fabricante está obligado a publicar. Si usas mucho el aparato, no retiras los restos grandes o notas que la vajilla sale sucia o que queda agua en el fondo, límpialo antes: se saca, se aclara bajo el grifo y se vuelve a encajar.
